Desnutrición
Se llama desnutrición a un estado patológico de distintos grados de seriedad y de distintas manifestaciones clínicas causado por la asimilación deficiente de alimentos por el organismo.
La desnutrición puede ser causada por la mala ingestión o absorción de nutrientes, también por una dieta inapropiada como hipocalórica o hipoproteica. Tiene influencia en las condiciones sociales o psiquiátricos de los afectados. Ocurre frecuentemente entre individuos de bajos recursos y principalmente en niños de países subdesarrollados. 

- Desnutricion en Republica Dominicana
Entre 1940 y 1989 la desnutrición habría sido responsable de la muerte de 265 mil menores de cinco años que tendrían entre 15 y 64 años en el 2004 y, por tanto, formarían parte de la población en edad de trabajar.
De acuerdo al Informe del Estado Mundial de la Infancia 2007, entre los años de 1998-2005 en el país un 11% de los recién nacidos nacían con bajo peso, y en los años de 1995-2005 el 2% padecían de desnutrición moderada y grave y un 9% de desnutricion crónica (talla/edad) moderada y grave.
Según un estudio realizado por la CEPAL y PMA para el 2006, República Dominicana formaba parte del grupo de países que presentaba una baja prevalencia de desnutrición en América Latina y el Caribe, con un déficit ponderal que alcanzaba a 1 de cada 19 niños y niñas menores de cinco años y una cortedad de talla que llegaba a 1/11 de dicha población.
Sin embargo, conforme a la ENHOGAR 2006 en el país la deficiencia de talla para la edad se daba en el 7% de los niños y niñas menores de 5 años; de forma severa en el 2%. Las regiones de Enriquillo con un 10%, el Valle 9% y Cibao Nordeste 9% eran las que presentaban mayor desnutrición crónica. También San Juan de la Maguana y Elías Piña eran los lugares donde estaban los más altos porcentajes de desnutridos, ya que aproximadamente un 6% de niños y niñas presentaban desnutrición aguda.
Recientemente, el informe preliminar de la ENDESA 2007 situó la desnutrición crónica en menores de 5 años con el nuevo patrón de la OMS, en 9.8%. Se observa como el nivel educativo de la madre influye de forma significativa en la desnutrición. De esta manera, la desnutrición crónica en hijos de madres sin educación es de 15.4% y en los hijos de madres con niveles educativos secundario o superior es de 9.4% y 4.7% respectivamente.
La encuesta señala además como factor decisivo en la presencia de desnutrición aguda en los menores de 6 meses, la baja práctica de la lactancia materna exclusiva en menores de 6 meses, la cual es de sólo 7.8%. Esta situación es reponsable de la alta prevalencia de la desnutrición aguda entrre los menores de 6 meses que es de 5.6%, en contraste con la presentada entre los niños de 18 a 23 meses de 0.6%.
- Desnutricion en africa
La desnutricion en Africa * subsahariana afecta al 23.8% de la población, lo que supone 214 millones de personas.
Especialmente susceptibles son los niños menores de cinco años, las mujeres embarazadas y en periodo de lactancia, los ancianos y las personas con enfermedades crónicas.
Cada año, el hambre acaba con 3,1 millones de niños.
En los niños, el hambre es la principal razón de muerte. La diarrea en un niño desnutrido es una enfermedad mortal. Tienen 12 veces más posibilidades de morir por enfermedades normales y 9,5 más de fallecer por malaria.
La falta de vitamina A causa ceguera a medio millón de niños cada año; y la mitad de las mujeres fértiles tienen un sistema inmunológico débil por la falta de hierro.
Si la carencia de alimentos se prolonga en el tiempo afecta al peso, al crecimiento, y al desarrollo de las capacidades cognitivas, hablando de desnutrición crónica.
Desnutricion a nivel mundial
Que 1.020 millones de personas estén hambrientas en un mundo lleno de alimentos es una mala noticia. Pero hay otra aún peor: esta cifra apenas cuenta una parte de la historia de la inseguridad alimentaria mundial.
Análisis de Paul Virgo
ROMA, abr (IPS) - Esto no se debe solamente a que las estadísticas nunca mostrarán un panorama completo sobre las víctimas que este flagelo se cobra entre quienes no tienen suficiente comida.
También obedece al simple hecho de que la cantidad de personas que padecen inseguridad alimentaria es en realidad mucho mayor que esos números, de por sí escandalosos. Cuánto mayor, nadie lo sabe.
Cada octubre, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) elabora las estadísticas sobre el hambre que luego citan líderes internacionales, políticos, organizaciones no gubernamentales y medios de comunicación cuando debaten sobre el tema.
Dada la complejidad de la tarea y los recursos que conlleva, no tiene rivales en este cometido.
La FAO adopta un enfoque conservador, presumiblemente para evitar que la acusen de exagerar el problema.
Primero analiza datos sobre comercio y producción alimentaria de estados individuales, a fin de evaluar cuál es la cantidad disponible de alimentos. Luego se sirve de patrones de consumo interno para calcular el acceso a ellos y qué proporción de una población dada está desnutrida.
El principal gran problema es que las estimaciones sobre los alimentos que se necesitan para satisfacer las necesidades mínimas de energía se basan en los requisitos para un estilo de vida sedentario. Esto sugiere que muchas personas no se cuentan como desnutridas aunque no estén consumiendo suficientes calorías para llevar una vida saludable y activa.
Tal vez un problema aún mayor sea que, aunque se acepte a las cifras de la FAO como representativas de la población desnutrida, esto de todos modos no habla de cuántos pobres están mal alimentados por no poder pagar una dieta adecuada.
El dicho según el cual "no sólo de pan vive el hombre" es verdadero, tanto literal como figurativamente.
Una persona puede satisfacer sus necesidades de energía llenándose con arroz o papas, pero si no puede realizar variaciones en su dieta no obtendrá micronutrientes clave como hierro, iodo, vitamina A y zinc, con efectos dramáticos para su salud y su capacidad de funcionar.
Ese caso se refiere específicamente a la malnutrición inducida por la pobreza. Pero también se considera malnutrida a la población de países en desarrollo que es obesa por ingerir una cantidad excesiva de calorías.
Lo mismo ocurre, además, con las personas que padecen enfermedades que impiden que sus organismos se nutran adecuadamente a partir de los alimentos, aunque los consuman de modo satisfactorio. Pero estos grupos no son parte de este análisis.
Cifras difundidas el año pasado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) sugieren que la malnutrición causada por la pobreza es un enorme problema.
A veces se la llama "hambre oculto" y puede tener consecuencias irreversibles, especialmente para los niños menores de dos años y para los fetos de madres malnutridas.
Según Unicef, 129 millones de niños menores de cinco años en los países en desarrollo tienen un peso inferior al que deberían, y por lo tanto están malnutridos. Pero la cantidad de esos pequeños que padecen raquitismo a raíz de dietas inadecuadas es muy superior, situándose en 195 millones.
"La cantidad estimada de personas con deficiencias de hierro o iodo es en realidad mucho mayor que la de ‘desnutridas’, en el sentido de deficiencia energética dietaria", dijo a IPS la especialista en seguridad alimentaria Doris Wiesmann.
La FAO reconoce que también hay otros elementos que no llega a cubrir.
"Las personas que están adecuadamente nutridas hoy, pero corren el riesgo de estar desnutridas en el futuro" debido la posibilidad de un desastre natural o una crisis económica que derive en la pérdida del empleo, también padecen inseguridad alimentaria, dijo David Dawe, economista de la FAO.
Que 1.020 millones de personas estén hambrientas en un mundo lleno de alimentos es una mala noticia. Pero hay otra aún peor: esta cifra apenas cuenta una parte de la historia de la inseguridad alimentaria mundial.
Análisis de Paul Virgo
ROMA, abr (IPS) - Esto no se debe solamente a que las estadísticas nunca mostrarán un panorama completo sobre las víctimas que este flagelo se cobra entre quienes no tienen suficiente comida.
También obedece al simple hecho de que la cantidad de personas que padecen inseguridad alimentaria es en realidad mucho mayor que esos números, de por sí escandalosos. Cuánto mayor, nadie lo sabe.
Cada octubre, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) elabora las estadísticas sobre el hambre que luego citan líderes internacionales, políticos, organizaciones no gubernamentales y medios de comunicación cuando debaten sobre el tema.
Dada la complejidad de la tarea y los recursos que conlleva, no tiene rivales en este cometido.
La FAO adopta un enfoque conservador, presumiblemente para evitar que la acusen de exagerar el problema.
Primero analiza datos sobre comercio y producción alimentaria de estados individuales, a fin de evaluar cuál es la cantidad disponible de alimentos. Luego se sirve de patrones de consumo interno para calcular el acceso a ellos y qué proporción de una población dada está desnutrida.
El principal gran problema es que las estimaciones sobre los alimentos que se necesitan para satisfacer las necesidades mínimas de energía se basan en los requisitos para un estilo de vida sedentario. Esto sugiere que muchas personas no se cuentan como desnutridas aunque no estén consumiendo suficientes calorías para llevar una vida saludable y activa.
Tal vez un problema aún mayor sea que, aunque se acepte a las cifras de la FAO como representativas de la población desnutrida, esto de todos modos no habla de cuántos pobres están mal alimentados por no poder pagar una dieta adecuada.
El dicho según el cual "no sólo de pan vive el hombre" es verdadero, tanto literal como figurativamente.
Una persona puede satisfacer sus necesidades de energía llenándose con arroz o papas, pero si no puede realizar variaciones en su dieta no obtendrá micronutrientes clave como hierro, iodo, vitamina A y zinc, con efectos dramáticos para su salud y su capacidad de funcionar.
Ese caso se refiere específicamente a la malnutrición inducida por la pobreza. Pero también se considera malnutrida a la población de países en desarrollo que es obesa por ingerir una cantidad excesiva de calorías.
Lo mismo ocurre, además, con las personas que padecen enfermedades que impiden que sus organismos se nutran adecuadamente a partir de los alimentos, aunque los consuman de modo satisfactorio. Pero estos grupos no son parte de este análisis.
Cifras difundidas el año pasado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) sugieren que la malnutrición causada por la pobreza es un enorme problema.
A veces se la llama "hambre oculto" y puede tener consecuencias irreversibles, especialmente para los niños menores de dos años y para los fetos de madres malnutridas.
Según Unicef, 129 millones de niños menores de cinco años en los países en desarrollo tienen un peso inferior al que deberían, y por lo tanto están malnutridos. Pero la cantidad de esos pequeños que padecen raquitismo a raíz de dietas inadecuadas es muy superior, situándose en 195 millones.
"La cantidad estimada de personas con deficiencias de hierro o iodo es en realidad mucho mayor que la de ‘desnutridas’, en el sentido de deficiencia energética dietaria", dijo a IPS la especialista en seguridad alimentaria Doris Wiesmann.
La FAO reconoce que también hay otros elementos que no llega a cubrir.
"Las personas que están adecuadamente nutridas hoy, pero corren el riesgo de estar desnutridas en el futuro" debido la posibilidad de un desastre natural o una crisis económica que derive en la pérdida del empleo, también padecen inseguridad alimentaria, dijo David Dawe, economista de la FAO.
- Diferencia entre desnutricion y malnutricion
La diferencia entre esta y la malnutrición es que en la desnutrición existe una deficiencia en la ingesta de calorías y proteínas, mientras que en la malnutrición existe una deficiencia, exceso o desbalance en la ingesta de uno o varios nutrientes que el cuerpo necesita (ejemplo: vitaminas, hierro, yodo, calorías, entre otros).
En menores un cuadro clínico de desnutrición puede terminar en Kwashiorkor que se da por insuficiencia proteica en la dieta o Marasmo que trae como resultado flaqueza exagerada a falta de un déficit calórico total en la dieta.
En los niños la desnutrición puede comenzar incluso en el vientre materno. Las consecuencias de la desnutrición infantil son:
Niños de baja estatura, pálidos, delgados, muy enfermizos y débiles, que tienen problemas de aprendizaje y desarrollo intelectual. Mayores posibilidades de ser obesos de adultos. Las madres desnutridas dan a luz niños desnutridos y las que padecen anemia o descalcificación tienen más dificultades en el parto con niños de bajo peso.
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